Antes de adquirir un NFT el interesado tiene que analizar exhaustivamente su contenido y autenticidad. Investigue los datos del autor, su web y presencia en redes sociales y hasta puede comunicarse para ratificar la autoría del NFT a comprar.

En caso de que los NFT sean una representación digital tokenizada de una obra real, hay que tener en cuenta que cuando se traspasa una obra digital “no se transmiten necesariamente los derechos que tiene el autor sobre la obra”.
De la misma manera que quién vende un cuadro no transmite al comprador los derechos de explotación de la pintura, excepto que se haya hecho, por ejemplo, un contrato de cesión de derechos.

Es importante, entonces, atribuir al token aquellos derechos de explotación de la obra que se quieran transmitir y la forma de hacerlo.

Es decir, si es exclusiva o no, incluso, si vale para todo el mundo o sólo para algunas jurisdicciones. Además se debe saber por cuánto tiempo se ceden los derechos y los costos o comisiones por cada transferencia.

En resumen, se desprenden dos grandes categorías: la primera es de los NFT que revisten la condición de utility token, y sirven para intervenir en una plataforma para adquirir bienes y servicios en ella, tipo las millas de las aerolíneas.

La otra la integran los NFT que representan un activo existente, tangible o no tangible, digital o material, sean acciones, obras de arte, música, derechos, un dibujo, entre otros.

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